Fue mi culpa enamorarme de tu inmadurez, creyendo que por mi tu cambiarías.

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- Amigo, tengo el corazón herido. El hombre que yo quiero se me va. Lo estoy perdiendo, estoy sufriendo. Llorando de impotencia, no puedo retenerlo.
+ Amiga, mientras quede una esperanza, tú tienes que luchar por ese amor. Si él es el hombre de tu vida no te des nunca por vencida, que vale todo si se lucha por amor.
- Cómo puedo hacer?
+ Entrega todo.
- Todo se lo di.
+ Inventa un modo.
- No es posible que se pueda querer más.
+ Pensando así, lo perderás.
- Y si él se va...
+ ... lo habrás perdido.
- Qué me quedará?
+ Lo que has vivido.
- Tu consejo no me aleja del dolor.
+ Son cosas del amor.

 No te queda nada, y a mi me queda por lo menos este síndrome incurable
de quererte tanto.


Si nunca dije
la verdad
fue porque
 la verdad 
siempre fue una mentira.




 Juegas a 
ganarme
cuando sabes bien 
que lo he 
perdido todo.